Agarrar fuerte, no querer soltarlo, hasta que un día sin darte cuenta, sin mas, se va.
No quieres que se valla, he intentas retenerlo, pero su voluntad es marcharse, no puedes hacer nada al respecto.
Han pasado tantas personas importantes en mi vida, que perdí la cuenta, dos de ellas permanecieron, las demás, desvanecieron, y sé lo que duele que te falten, y sé lo que duele la culpa, y lo que pesa el dolor.
Simplemente, ahora vivo preparada, cada golpe me hace más fuerte, y me abre más la realidad, hasta que un día terminaré viviendo en ella.
Me preparo, y me imagino un mundo sin ellos, me cuesta, duele hasta reventar, y llegas a un punto, en el que dices: Puedo cuidar de mi misma, pues soy mi único compañero que durará eternamente.
Cuando llega el momento en el que se van, sin despedirse, dolerá menos, ya simplemente escocerá, y eso si puedo soportarlo.
Vivo en la realidad, donde tengo la certeza de que nada es para siempre, y de que siempre, es tan solo un pacto que se queda en el aire.
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