miércoles, 18 de abril de 2012

Aprendí a base de ostias, y nunca es suficiente.


Fuiste tu, la manera de demostrar que con un simple ''a ti no te cambio por nada'' se puede llorar de felicidad, la persona por la que cada mañana me dirijo hacia el lugar correcto y no al suicidio, ese motivo por el que aguanto día tras día, noche tras noche, y puede que a veces rompa a llorar, porque tengo un límite, pero solo tu conoces mi punto débil, y me sacas una sonrisa.
Por mucho que intente tenerte, tarde o temprano te darás cuenta de que tu para mi eres imprescindible, pero yo para ti solo soy esa espina que duele, y no puedo seguir haciéndote daño.
Buscaba una respuesta, y lo único que te puedo dedicar es un ''adiós'', no podría soportar otro ''te quiero'' al que respondes con un ''y yo a ti'', y los ''te voy a echar de menos'' solo harían daño, aun que sea la mayor verdad que podría decir en esa despedida, hay que saber callar.
Sé ir, sé callar, sé irme en silencio, tu ayúdame a olvidarte, que yo te ayudaré a que todo sea como si no nos hubiéramos conocido.

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