miércoles, 18 de abril de 2012

Llegarte profundo.

En una buena historia, no es el relato lo que importa, si no quien lo cuenta.
Sigo tus movimientos, cada paso que das, lo apunto en mi mente mi último objetivo es llegarte profundo, que con mis palabras te entren ganas de gritar lo que sientes.
Cierto, el futuro pinta turbio, pero vivimos en tal mundo, que lo que diga el pasado poco importa, y lo que señale el futuro analizamos.
Que una nota de piano controla mi mente, que una mirada controla mis impulsos, y es tu mirada, distante y fija, la que me incita a preguntarte a que se debe tu fuerza y constancia ante la vida, y por qué jamás quisiste contarme aquello que necesitabas relatar, y sin embargo no estuve presente para ayudarte a llorar.
¿Llorar debilidad? Yo lo llamaría .. Manera de expresar con lágrimas, lo que con palabras no puedes.
Es una pequeña inspiración la que conlleva a mis dedos a moverse rápido, a que mi mente desahogue lo que necesita, con sutileza, pero razón alguna, donde consigas encontrarla.
No busco que mis palabras te hagan llorar, busco que mis palabras sean la válvula de escape de tus sentimientos, que esa ira que llevas dentro, no tiene porque ser un problema más en tu vida, si no un motivo de existencia, de contarle al mundo que lo has vivido, y como has sobrevivido.
Esto que escribo, no consta de palabras unidas al azar, ni de pequeñas frases, que sin quererlo, tienen sentido. Consta que de cada palabra, te recuerde a un sentimiento, y que de ese sentimiento, salgan más y más palabras, que me ayuden a descubrir a que se debe esa mirada intrigante, que me desconcierta.
Tan solo quiero que sepas, que un día conseguiré descubrir el por qué de esa fuerza que demuestras, y que desde ese día, no me mirarás con los ojos de antes, si no con los ojos de alguien que supo decirte: La vida es como un texto, si los problemas son el punto aparte, coge aire, sigue leyendo.

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