Una mala racha, un suspiro, una lágrima, una carcajada, ¿qué más dará? todo es demasiado efímero. Sin darnos cuenta esta ahí, hasta que desaparece, no vuelve, lo esperamos bajo la lluvia, el sol más ardiente o bajo la noche más fría, lo esperamos, aún sabiendo que no va a volver, lo esperamos.
Respiramos lentamente, creyendo saber que tenemos todo controlado, ilusos. Si tuviera todo controlado no estaría escribiendo esto, quizás tu no lo estarías leyendo, quizás las malas rachas durarían dos segundos al año. Y por ello, no tenemos nada controlando.
Y me da grima el saber que no tenemos absolutamente nada en nuestras manos, dejamos volar las esperanzas casi tanto como los sueños, y así nos va.
Inhala, calla, y sonríe, estamos fabricados para vivir haciendo eso continuamente.
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