viernes, 15 de noviembre de 2013

Lonely day.

Desde que soledad llamó a mi puerta, me persigue en forma de respiración lenta, o se posa en mi tímpano en forma de letras poéticas que me hacen sentir que algo o alguien me entiende.
No vengo a hablarte de amor, pues no se puede hablar de lo que no se siente, vengo a hablarte de cómo construimos nuestro propio mundo del cual cada uno vive más o menos en el que en esta puta tierra.
Un mundo, que construimos a base de sueños, ideas, pensamientos, canciones, deseos, palabras sueltas, y no dejamos entrar a nadie. Ese mundo que tenemos metido en la cabeza, residencia de ese tal "Pepillo Grillo", y cada persona, tiene su mundo.
Últimamente me fijo en que son copias unos de otros, no salen de creyencias absurdas o mundos vacíos, sin expresión, que tan solo cogen porciones de otros mundos de su alrededor.
No quiero decir algo que no sea cierto, ni lo busco. Quiero describir como me siento. Incomprendida. Como si mi mundo en vez de ser Gris o Rosa, fuera blanco. Como si todos hablaran de la soledad como un infierno, cuando yo la veo como una compañera. Como si de sus cabezas no salieran unos ideales, sin darse cuenta de lo que tienen al exterior. Como si lo único que importara fuera tener una familia, un buen trabajo, se concentran en el futuro sin darse cuenta de los pequeños detalles que les rodean, unas palabras, un te quiero, una puta sonrisa, solo piensan en ¿sonreirá mañana?
Sientate en un campo apartado, piensa, medita, reflexiona, valora todo lo que te rodea, lo que no te das cuenta.
Eh, coge aire, no es tan malo pensar de vez en cuando (aun que nos lo prohiban).

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