La veían hundida y la pedían a gritos levantarse, mas nadie tendía la mano. Observaban y observaban, pero no analizaban, no se paraban a darse cuenta.
Darse cuenta de que había cambiado de perfume, de que el brillo de sus ojos se había escondido en un par de recuerdos, de que esa sonrisa en realidad desvelaba susurros al pasado pidiendo que vuelva aquello que había roto con sus propias manos.
Quizás fallaba que solo podía sentirse como de verdad su corazón la pedía ante la ausencia del sol y la soledad de la noche, o en los caminos de vuelta a casa, siendo consciente de que cuando amaneciera o llegara, tendría que volver a sonreír como una idiota para evitar preguntas con una respuesta evidente y por parte de ella, evitable.
No verás lágrimas en sus ojos verdes, solo apreciaras una mirada perdida, un cigarro en la boca, y como evade su alrededor con un casco en su oído izquierdo, tapándolo con el pelo, intentando que nadie se percate de su presencia.
Será que nadie se para a mirarla, a hablarla, y a preguntarla qué es lo que de verdad necesita, aun que la duela admitirlo.
sábado, 24 de mayo de 2014
Esos ojos solo piden soledad.
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