martes, 10 de febrero de 2015

Abismos.

Sentí como descansabas el gatillo en mis dedos, y para variar, caí al vacío.
"¡Deja de mirarme a los ojos!", decías, "soy incapaz de aguantarte la mirada sin besarte", y cada vez más abajo.
Sonreír sin motivo, gritar al vacío que sigues vivo, mirar a un punto fijo, volver a empezar porque no te has ido, escapar.. Casi en el suelo.
He sentido como abrías la herida hoy, y he caído, he caído después de cada punto que ponías en tus palabras, he vuelto a caer, y otra vez, y otra vez... Hasta que ya no pude levantarme.
"Es tarde cariño, amanece" sale el sol y me lo recitas en sueños, maldigo cada rincón que el sol alumbra, solo me permito recordarte cuando anochece, y adivina.. Estoy en el suelo.
Todavía me quieres y eso es lo que escuece, me miras como si nada hubiese pasado, como si cada demostración de un amor que dictaba su propio final no solo fuese un cuento de hadas, me abrazas y me sientes tan cerca que te abisma, me rompes, me recompones, y de nuevo, me fallan las piernas. Sigo en el suelo.
Harta de hipocresía y borracha de valor grito que este final ha llegado, que este libro se ha acabado, y que aprobeche la última página, que lo pienso enterrar. Me levanto, pero no dura, me vuelves a mirar... Bienvenido de nuevo a mi abismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario