Aquí me ves, tirada en tu cama, viéndote ejercer de Dios con mis oídos, creando melodías inconfundibles.
Aquí me escuchas respirar lentamente, contigo solo hiperventilo cuando me haces el amor, y e de admitir que no me importa en absoluto que lo hagas.
Aquí me sientes, acariciando tu pierna, cerrando los ojos imaginándonos en una orilla desierta.
Y te pido que toques más, que no dejes de hacer resonar dentro de mi todo lo que puedes tener dentro. Y te pido que me beses que me hagas más feliz de lo que pensé que podría ser nunca.
Jamás terminaré de agradecertelo.
lunes, 9 de mayo de 2016
Sigue.
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