Perdida en un baile sin compás ni ritmo, que busca que acabe mientras disfruta de su desarrollo,
inversa en una oscuridad de la que no hay quién me saque, obviándolo a polvos, haciéndome polvo,
sumisa de la cordura, de unos sentimientos reprimidos, de una luna llena que se siente vacía, de miradas vacías que se sienten tan plenas, y no sé salir.
No encuentro la puerta,
ni la trampilla,
ni la ventana,
ni si quiera el pequeño agujero por el que solía saludar a mis sueños,
no encuentro el vivir,
ni el sinvivir.
Qué me han hecho.
Qué me he hecho.
Me busco y me busco y solo encuentro basura,
será que busco entre ella.
Me ahogo en mis penas sin grito de auxilio,
no sé pedir ayuda, si ni si quiera sé por qué la necesito.
Quizás solo me encuentre si busco en universos paralelos,
en innovaciones innecesarias,
en ojos cansados, mentes inertes,
en rutinas que me ahorquen y me eviten pensar en la absoluta nada,
en mi, quizás, no sé.
Vamos a volver al silencio,
evitemos que las palabras ocupen tiempo de más.
Gracias.
jueves, 24 de agosto de 2017
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