Si la llama es débil cuidala cuando respires,
el fuego aún arde en tus labios inexpertos, la culpa me ahoga.
Si la llama es débil cuidala cuando respires,
un suspiro sobra para ver cómo se desvanece.
Si la llama es débil cuidala cuando respires,
apenas el susurro de un verso podría hacerla llorar.
Si la llama es débil cuidala cuando respires,
y los gritos de mi cabeza consiguieron apagarla,
se adelantaron a tus suspiros y tus versos,
se adelantaron a los "lo siento" y al amor sólido,
a todas tus palabras,
a todos tus intentos.
La llama era débil y tus suspiros consiguieron ahogarla,
la llama era débil, no supiste cuidarla,
la llama era débil.
(Ahora preguntate dónde está la llama)
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