domingo, 3 de mayo de 2020

dos mil remiendos en el corazón con celofán

Que respirar ahoga más de lo que me gustaría, 
mi diafragma ha decidido no funcionar, el oxígeno se convierte en dolor. 
A veces hay que dejar pasar los pensamientos intrusivos pasa saber combatirlos, 
es como abandonar el frente para sentarte a hablar con tu enemigo. 
Yo soy mi monstruo, yo soy mi monstruo, 
retumba en mi cabeza una y otra vez, 
y la chica del espejo no deja de llorar y no sé que le pasa, y le grito
tu eres mi monstruo, tu eres mi monstruo, 
y entonces me señala y agoniza, 
intenta coger aire y vomita sangre, 
no hay bien que por mal no venga. 
No eres nadie, nunca lo serás, 
construye tus sueños para verlos estallar, 
reconstruye, que en estos tiempos estar triste es el mayor fracaso. 
No llores, no seas vulnerable, tus vínculos no se basan en emociones, no llores, no grites, puta histérica, ¿te están afectando las hormonas? Contrólate, estás loca, te responsabilizas demasiado, te responsabilizas muy poco, eres muy fría, cállate, cállate, calla. 

Y callé hasta que olvidé el timbre de mi voz. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario