Bueno, creo que te debo esto desde hace demasiado, y me parecía el momento perfecto para decirte todo lo que te mereces, contar nuestra historia, desde un principio.
Un catorce de septiembre, llegué a un nuevo instituto, solo podía caminar cabizbaja y pensar en que todo acabaría rápido, pero al día siguiente, te conocí a ti.
Pasaron semanas, luego meses, y cada vez se podían apreciar más nuestras risas, nuestras gilipolleces, esa forma cruel que tenemos de reirnos del mundo para hacerlo un poco más pequeño, más alcanzable.
Pasé un bache, y a la vuelta, me diste un abrazo el cual no olvidaré nunca, con fuerza, consistente, y la verdad, me encantó recibirlo, y es que todo partió de esa pequeña muestra de cariño.
Comenzamos a contarnos nuestra vida, y a parte de reír, empezamos a llorar juntas, a ir de la mano, comenzamos a aprender la una de la otra, y por mi parte, a depender de ti.
Ya son dos años desde que ví aquella sonrisilla de zorra, y la verdad, nos vemos día tras día, aguantando tener un nombre en cada frase y cada conversación, guardando secretos, pasando noches, comidas, tardes u horas juntas, y disfrutando cada momento, porque no nos cansamos niña.
Gracias por cada año, cada mes, cada semana, cada día, cada hora, cada minuto, cada puto segundo que pasas a mi lado, porque no tiene precio.
Cariño, sonríeme siempre que puedas, que no hay nada más valioso que recibir la sonrisa de una persona especial, y tu, eres increíblemente especial en mi vida, que te quiero, y que te juro que a pesar de tus sobradas y todas esas veces que te metes conmigo, para mi tienes el cielo ganado.
Por cada insulto una sonrisa, por cada te quiero una lágrima de felicidad, disfruta cada momento, eres genial pequeña zorra <3
Por más quinces de septiembre, ahora y siempre. Te quiero.
domingo, 15 de septiembre de 2013
Esa sonrisa de zorra..
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario