domingo, 22 de septiembre de 2013

Que bajen tus labios y me callen.

Ya ves, soy una loca, y son más de las tres, ya sé que esta mal romper ventanas de un bloque, para encontrarte y decirte no habrá más reproches.
Por ello llévame a la calle más escondida de Madrid, invítame a una sesión de café y cigarro, déjame notitas por toda la ciudad para buscarte, o simplemente, enamórame.
Cómo los detalles dibujaron a lápiz una sonrisa en mis labios, cómo la borraste sin pensarlo en un abrir y cerrar de ojos sin que lo notara.
No te voy a pedir que huyamos juntos, ni que nos escapemos, te hablaré de que tu huyas, yo huya, y más tarde, nos encontremos en una carretera deshabitada de las afueras de esta inmensa ciudad. Digo inmensa, porque soy una pequeña más, pero me haces sentir enorme.
Tampoco te pediré que vengas a mi ventana, a decirme que me quieres,  tan solo te pediré que vengas.
El problema comienza cuando vienes, y te tengo que saludar como a alguien más aun siendo consciente de que no lo eres. Cuando tengo que disimular que te estoy mirando por miedo a que pienses lo que de verdad es. Cuando me tengo que despedir de ti, sabiendo que no sé cuándo te volveré a ver.
Llegará un momento en el que existirá ese rincón de Madrid. Esa sesión a tu lado. Y no hará falta buscarte, porque ya te habré encontrado.
~36271, no serás capaz de odiarme.~

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