Me encanta imaginar que al acabar un año, todo empieza de cero, las risas, los llantos, los pensamientos, el dolor, la alegría, pero luego vuelvo a poner los pies en el suelo, y me doy cuenta de que un número no te va a cerrar las cicatrices, no te va a quitar de en medio a esa puta gente, no te va a hacer olvidar todo el dolor. Seamos realistas, por un día, por favor.
Comienza otro año como cada 365 días, volverás a conocer gente, de esta gente habrá alguien a quien acabarás escupiendo en la cara, y otro alguien que te secará las lágrimas. La vida te volverá a enseñar que siempre acabarás llorando solo, con tu música, y tu apollo. Te volverá a enseñar como amigos hay dos, y los demás solo están de relleno. Te volverá a contagiar de esa maldita enfermedad, esa puta droga, ese tal Amor que viene a joderte la vida de nuevo.
Te diré que feliz año nuevo, pero por mucho que intente engañarte, tu también sabes que será el mismo relato, pero cambiando quizás los nombres.
martes, 31 de diciembre de 2013
Ese jodido número que todos celebran.
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