viernes, 10 de enero de 2014

Volvería a revivirlo sin dudar.

Opino que la mejor forma de recordar a una persona es mediante un olor, ya que me considero una persona increíblemente dada a recordar demasiado bien los olores de la gente que me rodea. No sé cómo sonará por fuera, y tampoco me importa, solo sé que desde dentro, es algo tanto precioso como perfecto. El caminar por la calle y que alguien pase corriendo, y una ligera brisa de viento transporte su olor hasta que te llega, y te vienen a la cabeza canciones, fotos, recuerdos, y a veces, en las peores, palabras.
Me dicen que me autodestruyo, por mi manía a recordar, a evadirme, salir, y pararme en los lugares donde un día fuimos felices, donde quizás, fuimos nosotros, y sé que al caminar al lado de dichos sitios, tu también te detienes, aun que sean unos instantes, a mirar y sonreír.
Y ahora míranos, como si nada, camuflando el dolor con palabras bonitas y una supuesta amistad que esconde miles de eso, de olores.
Pero lo nuestro sigue intacto en mi, me repito el olvidarte cada mañana, sin darme cuenta que no es lo que yo quiera, es lo que pueda. Hazme el favor de dejar de sonreirme, cada día se me hace más difícil.

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