Todavía sigo intentando mantener mi alma acorde con mi cuerpo, pero veo como este se desintegra y mi alma vuela en contra.
Mi mente me pide gritar para provocar silencio y mentir para pedir justicia; me pide que me acompañe de soledad y me encierre pidiendo libertad.
Presa y encadenada a la plegaria de la sangre anterior a mi, que me pide que me arranque el corazón sin derramar sangre, que no soy de carne y hueso, que eso solo es lo que me soporta.
Aguanta dentro, estamos eligiendo estar aquí, ahora, todo este dolor es una ilusión. No niegues el llanto ni la risa, no jures libertad eterna a un suicida, ni cerveza a un ex alcoholico.
Viviendo en diferido, sin ser, ni oír, ni dar, siendo tan eterno como el recuerdo.
lunes, 17 de marzo de 2014
Viviendo en diferido.
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