La suave melodía que provocaba el chocar la lluvia contra el suelo, completó mi sonrisa absurda.
No necesitaba nada más que eso, gotas que rozaban cada parte de mi cuerpo, hasta las puntas de mi último cabello, que me calaba y borraba en mi la marca de tus besos, como si el agua quemara tus recuerdos.
El reflejo que el húmedo suelo dejaba me completaba, como si la lluvia llenara el vacío que dejaste.
No seré la hipócrita que ama la lluvia desde su ventana, seré la loca que camina sonriendo bajo ella.
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