Me abruma el calor de la compañía de los días de verano, pensando que los días a tu lado fueron los más fríos del invierno.
Me abruma la compasión que tu nombre provoca, la tensión, las miradas tristes.
Me abruma el vacío que dejaste y no quiero que vuelvas a llenar, las sonrisas vacías, las miradas de odio y rencor.
Pero lo que no me abruma es tu recuerdo, los lugares en los que todavía te siento cerca, que te quise y las veces que me escuchabas sin querer, las sonrisas que me dedicabas y las veces que te hice reír. Porque te necesito cerca y te quiero lejos, porque eres la gota de lluvia que cae en mis pestañas en estas tormentas de verano, esas que antes pasabas diciendo que me querías.
domingo, 15 de junio de 2014
Mental apocapypse.
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