miércoles, 13 de agosto de 2014

Esclava.

Esclava de tus miserias y tus ganas de gritar al horizonte cuestionando donde acaba.
Esclava de la oscura fragilidad en tu mirar que pintan mis palabras en escala de grises.
Esclava de los gritos de esta sociedad y de mi humilde conciencia que me pide escapar una y otra vez.
Esclava de la noche y de la soledad que esta provoca, del insomnio, de esconder mis ojeras y de como el café y la nicotina manchan mi sonrisa.
Esclava de mis piernas, de su ritual y del absurdo caminar sin rumbo.
Liberaré cadenas, liberaré corazones, y seguiré siendo esclava, esclava del destino.

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