miércoles, 29 de octubre de 2014

Odio gritar al vacío.

Odio gritar al vacío, llorar a palo, perder los nervios.. Y no encontrarlos.
Esa eskizofrenia provocada por el atragantar que tu nombre me produce.. Perdona, ¿tu eras..? Y ya que estás, recuérdame cómo olvidarte.
Me canso en el reposo, y me desespero en la interminable espera de perder la esperanza, que por desgracia, es el último paso.
Primero desaparece lo físico, luego los recuerdos, más tarde lo que te hacía sentir.. Y por último, escuchar sus canciones y esa esperanza de que vuelva.
¿Realmente va a volver, o este presentimiento es solo un efecto secundario de el insomnio?
Maldigo mi imaginación por tenerte al lado cada noche, maldigo mis sueños cada vez que despierto por hacerme creer que amanecerás conmigo, pero sobre todo, maldigo que a cada parpadeo, me parezca que estas ahí, que cada vez que me quito los cascos, me resuenas gritando desesperado mi nombre, que cada bocanada de aire se me parezca a tu olor..
Me traiciona la vista y te pareces a cada sombra, a cada persona que se asimile a tu apariencia fisíca, pero sobre todo, te pareces a la palabra melancolía.. Y joder, con lo que me gusta esta última.
Odio gritar al vacío, llorar a palo, perder la razón.. Y encontrarla cuando dijiste que no.

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