domingo, 16 de noviembre de 2014

Último beso dictado.

Me reflejé en los cristales de aquel vagón de metro, '¿Qué has hecho pobre ilusa?' no dejaba de preguntarme, odiaba mi pelo, mis labios, y mi forma de mirar.
No podía evitar la forma en la que tu beso no me resolvió nada, ni si quiera me aclaró la sonrisa, se sentenció como un beso más.
¿Realmente sería esta la última página de un libro que pensé que jamás acabaría? ¿En serio solo estaba enamorada de tu recuerdo? Solo conseguía parpadear por parpadear y respirar por respirar.
Me bajé en mi estación y coloqué aquel cigarro que más tarde me encendería en tu honor, y ví como el tren se marchaba, lentamente, tras un agudo pitido que mi alta música no había conseguido insonorizar, y en esos efímeros segundos.. Me dí cuenta, no te había dejado marchar, solo era la hora de que llegases a tu propia estación, que yo ya me había bajado en la mía.
Fuerte y falta de nostalgia salí por aquella puerta empujándola con brutalidad y sonreí, por fin andaba sin esas cadenas, libre de pesos y de cargos... Estaba decidido, fue el último beso dictado, no volveré nunca a tu lado.
Y aquí me ves, acabando este verso sin rima a la par que un cigarro y esa canción que ya no lleva tu nombre, ahora, solo se llama H.

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