Niebla que me nubla las entrañas, aparta de mi camino, déjame ver la oscuridad y permíteme escuchar este maravilloso silencio.
Dame el permiso para dibujar en mi mirada el vacío que hay en mi alma, y desármame dejándome morir de hipotermia, pero devuélveme la oscuridad.
Quítame el calor, dame gritos y estallidos con un suave llanto. Quítame este andar por andar y devuélveme la oscuridad.
Dame alas y no me dejes volar, arrancame las venas y déjame en un maravilloso desangrar, pero devuélveme la oscuridad.
Blanco intocable, nubes rozando el suelo este no es vuestro sitio, volved ahí arriba y dejadme aquí abajo, con mi dulce y perfecta, invisible pero cierta oscuridad.
martes, 18 de noviembre de 2014
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