domingo, 17 de julio de 2016

Soy euforia, luego escoria.

Aquí me hallo
contemplando tu mirada de castaño y pino
y no la miro con belleza,
la miro con deseo,
con ganas de comerte el mundo,
el mismo que quiero dejar a mis hijos.
No diré nuestros hijos,
no imaginaré sueños que nadie soñó,
solo te imagino en mi cama
pero no al despertar
si no al no dormir.
Te siento en mi mente,
y me asusta
pero me gusta,
hazme inmoral,
inmortal,
atropella mi conciencia,
sé pesticida para mi Pepito Grillo,
el placer de lo prohibido,
y quién sabe,
quizá mi amor sufrido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario