Más apoteósico y gratificante al mismo tiempo que la caída de un imperio,
más placentero y sádico que verte gritar en la cama,
más ruidoso y orgulloso que una revolución de mimbre.
Llueve en mis amaneceres y me cuesta pensar en algo más allá de lo efímero,
quizás exageren con eso de que la soledad es un robo,
sólo pienso en buscarme, encontrarte quizás, eres tan secundario...
Llueve en mis atardeceres y me cuesta soñar más allá de la oniria,
sólo sueño cuando te apareces.
Tengo el alma sucia y negra como los pulmones de un drogadicto,
tengo el alma en pena como un carcelario,
tengo el alma al desnudo y solo dice palabras tristes:
Escucha y no confíes, que cuando grite en las noches frías, sonará el viento hacia la dirección donde no cabe el dolor, no cantan los llantos, no rugen los corazones, no matan los silencios.
sábado, 25 de noviembre de 2017
Alma encadenada
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