Caer
como lo hace la lluvia desde el cielo.
Caer
como lo hace un suicida desde un quinto piso.
Caer
como quien cae en la coca.
Tan solo caer.
Me invade la rabia y la nostalgia, un poco de decepción, y una cucharadita de lo que podría haber sido, la receta perfecta para cerrar este extenso libro que parecía tener una segunda parte (que ilusa, ¿Verdad?).
No me busques en las miradas vacías,
no me busques entre las personas que miran,
no me busques entre tus recuerdos más recónditos,
no me busques en tu alma inexistente,
no me busques cuando llores y nadie sepa por qué,
no me busques cuando llueva,
no me busques cuando quieras alguien a quién amar,
porque me acabarás encontrando,
y yo ya estaré lejos,
tan lejos que te preguntes
si eres tú el que se ha alejado
o soy yo la que ha echado a andar.
domingo, 31 de diciembre de 2017
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