viernes, 8 de junio de 2018

Dueles tanto que me agota,
me miro en los charcos y sigo sin reconocerme.
Dónde estás, donde estoy,
dónde estamos.
Nos faltan palabras aún
y muchos besos por contar.
Te quiero relatar mis historias
y escuchas las tuyas,
cualquier noche.
Dueles más de lo que pensaba,
y en mi recuerdo aún apareces
como un ser que luce cada vez que le miro,
como una estrella que nunca se apaga,
hasta que quema.
Dónde te perdiste, dónde me perdí,
dónde nos perdimos.
Me divierte ver cómo juegas a olvidarme,
pero aún me miras,
aún me ves,
y sé que te asusta,
y en parte me encanta.
Recuerda que puedes ofrecerme un café en una tarde de invierno,
una cerveza, charlando bajo el sol de Agosto,
ofréceme un último beso (aunque ambos sepamos que nunca existirá ese "último"),
una caricia,
una mirada que luego no arañe,
ofréceme una vida,
que la cojo sin pensarlo,
que la abrazo sin dudarlo.
Dueles y cada día es más intenso,
avísame cuando pienses irte,
que yo ya estoy cansada
de amores de plástico
que no lleva a nada
más que volver a recordarte,
pensar en volver a verte.
Cuándo cerrarás la puerta, cuando la cerraré yo,
porque duele verla entre abierta
habiendo una luz que me llama a invitarte.

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